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Apple anunció un acuerdo plurianual con Broadcom por más de US$30,000 millones para diseñar y producir componentes de silicio y tecnologías de conectividad inalámbrica en Estados Unidos. La compañía espera que el compromiso genere más de 15,000 millones de chips fabricados en ese país.
El comunicado oficial de Apple, publicado el 8 de julio, indica que Broadcom ampliará y modernizará sus instalaciones en Fort Collins, Colorado, mediante una inversión de capital de US$1,500 millones.
La planta fabricará componentes avanzados de radiofrecuencia, incluyendo filtros FBAR, y tecnologías de conectividad inalámbrica para distintos productos de Apple. Estos elementos ayudan a seleccionar y procesar señales dentro de teléfonos, computadoras y otros dispositivos conectados.
El acuerdo representa el mayor compromiso anunciado hasta ahora dentro del programa de manufactura estadounidense de Apple. La empresa calcula que la expansión respaldará cientos de empleos y contribuirá a una cadena de suministro de semiconductores con más etapas dentro de Estados Unidos.
Apple ha comprometido US$600,000 millones de inversión en la economía estadounidense durante cuatro años. La alianza con Broadcom forma parte de ese plan, que incluye fabricación, desarrollo tecnológico y contratación de proveedores locales.
Para Broadcom, el acuerdo aporta visibilidad de demanda durante varios años y justifica ampliar capacidad especializada. Para Apple, aumenta el control sobre componentes críticos de conectividad en un momento en que los fabricantes buscan reducir riesgos geográficos y asegurar suministros.
La fabricación de chips sigue siendo una cadena internacional. Diseñar o producir determinados componentes en Estados Unidos no significa que todos los materiales, equipos y etapas de ensamblaje provengan del mismo país. El anuncio tampoco detalla cuáles dispositivos incorporarán primero las nuevas piezas.
El impacto para América Latina será indirecto, principalmente mediante la disponibilidad y el costo de los productos que integren estos componentes. La operación también muestra cómo las grandes empresas tecnológicas están usando contratos de largo plazo para asegurar capacidad antes de que aumente la demanda de conectividad e inteligencia artificial en dispositivos.
