Comisión Marítima Federal de Estados Unidos vigila la presión de China sobre Panamá

stacked metal shipping containers
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La Comisión Marítima Federal de Estados Unidos (FMC, por sus siglas en inglés) informó que sigue de cerca cómo los acontecimientos recientes alrededor de las terminales de Balboa y Cristóbal, junto con las acciones de China contra Panamá, podrían estar afectando las condiciones del transporte marítimo global. La advertencia fue difundida este 26 de marzo por Laura DiBella, presidenta de la FMC, quien sostuvo que la legislación estadounidense faculta al organismo a investigar regulaciones o prácticas de gobiernos extranjeros que generen condiciones desfavorables para el comercio marítimo de Estados Unidos. En la misma publicación se aclara, sin embargo, que los comentarios expresan su posición personal y no necesariamente la postura oficial de toda la Comisión.

El trasfondo del conflicto se remonta al 30 de enero de 2026, cuando la Corte Suprema de Justicia de Panamá anuló el marco legal que sostenía la concesión de Panama Ports Company, filial de CK Hutchison, para operar los puertos de Balboa y Cristóbal, ubicados en ambos extremos del Canal. Tras la formalización de esa decisión, el Gobierno panameño otorgó concesiones temporales de 18 meses para asegurar la continuidad operativa: APM Terminals quedó al frente de Balboa y TIL Panamá, vinculada a Mediterranean Shipping Company (MSC), asumió Cristóbal.

La controversia no se quedó en el plano administrativo. CK Hutchison y su filial Panama Ports Company rechazaron la anulación y llevaron el caso a arbitraje internacional. Esta semana, la empresa amplió sus reclamaciones y aseguró que sus daños ya superan los 2 mil millones de dólares. El presidente panameño, José Raúl Mulino, respondió calificando como “escandalosas” y falsas las acusaciones de la compañía sobre supuestas fallas del Estado en ese proceso, mientras el diferendo se convierte cada vez más en un caso de alto perfil político y comercial.

La dimensión geopolítica también se ha intensificado. China advirtió que Panamá pagaría un “alto precio” por la decisión judicial que dejó sin efecto la concesión de CK Hutchison. Semanas después, COSCO Shipping suspendió operaciones en Balboa, una medida que tomó por sorpresa al Gobierno panameño, según declaró el ministro para Asuntos del Canal, José Ramón Icaza, quien expresó la expectativa de que la naviera reconsiderara esa decisión.

En su declaración, DiBella fue más allá y afirmó que China ha intensificado la detención e inspección de buques con bandera panameña en puertos chinos, bajo controles que, a su juicio, exceden los patrones históricos y parecen responder al traspaso de los activos portuarios que antes controlaba Hutchison. La funcionaria advirtió que, dado el peso de los buques panameños en parte del comercio contenerizado vinculado a Estados Unidos, ese tipo de medidas podría tener consecuencias comerciales y estratégicas para la cadena logística estadounidense.

El pronunciamiento de la FMC coloca el caso panameño en un plano más amplio que el de una simple disputa contractual. Lo que comenzó como una controversia por la legalidad de una concesión portuaria en el entorno del Canal ahora es observado en Washington como un posible factor de presión sobre el comercio internacional, en medio de la creciente rivalidad entre Estados Unidos y China por la influencia sobre rutas, puertos y cadenas de suministro estratégicas.

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